sábado, 25 de abril de 2009

Zona Zero


Crónica

Lo que hace a una puta

Hace tres días.

De falda blanca, corta a una cuartilla, bueno dos debajo del ombligo espera con esa paciencia interminable y ese misterio inescrutable en la esquina de siempre.

El solo calcular su edad, sería una aventura incierta; pensar donde, con quien y como transcurre su vida, es aún más iluso. Pero aún así no deja de intrigar la idea, ni se agazapan las ganas de saberlo.

Tres horas después (y contando… -transcurso 5 minutos-)

Aún sigue ahí, ¿habrá ido a algún lugar y luego regresado a donde mismo?, quizá, o puede ser que hasta ahora, no se ha movido. Hace calor y lleva encima ese suéter negro que no le va.

La gente va y viene, unos al trabajo, unos del trabajo, parejas de adolecentes, adolecentes que la miran de reojo; mujeres, hombres, niños que no le prestan atención, taxistas que la desnudan con la mirada; mujeres que les sonríen, otras que la desdeñan, turistas que le piden informes.

Hace dos días

10:00 horas,..

Ya salió el sol, el día es agradable, aunque se pronostica caluroso. Y ¿ella, donde esta?
Tal vez es muy temprano para los (sus) usuarios. A propósito qué hora es la adecuada para ella, bueno para ellos, ¿cuál será su hora pico?
En la mañana para que transcurra bien el día, quizá en la tarde cuando el calor disminuya, o bien cuando el calor hace arder más el cuerpo, muchos prefieren la noche, pero de seguro no es el horario generalizado.

Por eso ella está ahí todo el día.

Hoy –tres días después del primer día.

Los zapatos de hoy, no son los del día de la falda, sí esa blanca chiquitita, pero son también muy viejos, hasta pasados de moda diría.

Esta vez, son blancos, tacón ancho del seis, dos cintas gruesas los atraviesan de extremo a extremo. Son muy fáciles de poner y quitar, solo sacas o metes el pie, según el caso.

Pero este día, viste también unos jeans, hoy no. A decir verdad sí no estuviera ahí parada en el mismo sitio, de la misma forma y compitiendo con la que comparte espacio a unos cincuenta metros y con la otra de la esquina, no sabría, ni pensaría, hoy se le ve, como una mujer (sin calificativo).

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